En las últimas semanas, la crisis del tren en España, especialmente en la alta velocidad, ha provocado que muchos viajeros busquen alternativas rápidas y fiables para sus desplazamientos entre grandes capitales como Madrid y Barcelona.
La alta velocidad ferroviaria española lleva meses bajo presión: cancelaciones, retrasos y desacuerdos sobre la gestión de la flota han erosionado la confianza de los usuarios y reducido la operativa habitual en algunas de las rutas más transitadas del país —incluidas supresiones de trenes nocturnos para permitir mantenimiento y cortes tras accidentes recientes que aún afectan a la infraestructura.
Como respuesta, las aerolíneas han visto crecer la demanda en el trayecto Madrid-Barcelona, lo que ha llevado a medidas concretas como la limitación temporal de precios de billetes del Puente Aéreo a 99 € por trayecto para facilitar la transición de pasajeros afectados por los problemas ferroviarios.
Compañías aéreas como Iberia están reforzando su oferta y operativa en esta ruta estratégica, con múltiples frecuencias diarias en todos los horarios, y precios competitivos para atraer a los viajeros que buscan evitar incertidumbres en el tren.
Frecuencia habitual actual del Puente Aéreo de Iberia
Iberia opera hasta unos 14 vuelos diarios por sentido entre Madrid y Barcelona en la operativa más reciente del Puente Aéreo, con salidas aproximadamente cada 30 minutos en horas punta de la mañana y tarde.

Esto se traduce en unos 86 vuelos semanales por sentido, que equivalen a hasta 172 vuelos semanales total (ida + vuelta).
Por hacer un resumen de cifras
Hasta ~14 vuelos diarios por sentido en el servicio (lunes a viernes).
Esto supone unos ≈86 vuelos semanales por sentido, o ≈172 en total ida y vuelta.
Estas cifras hacen del puente aéreo uno de los servicios domésticos más densos de Europa, especialmente relevante cuando se producen problemas en la red de trenes de alta velocidad y aumenta la demanda de traslados rápidos entre las dos mayores ciudades de España.
Esta dinamización del transporte aéreo no solo refleja una respuesta puntual a las incidencias del sistema ferroviario, sino también una oportunidad para debatir sobre la resiliencia del transporte interurbano en España y el equilibrio entre tren y avión como alternativas de movilidad.
En resumen: mientras en estos momentos, los trenes siguen lidiando con fallos, cancelaciones y pérdida de confianza, el puente aéreo recupera protagonismo como solución práctica para quienes no quieren arriesgar sus planes de viaje.


