El protocolo de la ceremonia de los Óscars, o el noche que Hollywood se viste de gala

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Estamos, tan solo, a unas horas de la ceremonia más esperada del año, ya no sólo por los premios, sino por la organización y un protocolo milimetrado, además de su famosa alfombra roja. El que se trate de un espectáculo mediático retransmitido por televisión, sea el más visto de toda la historia, y la gran afluencia de invitados y público, hacen de los Oscar, un evento único.

Un año más se ha celebrado la fiesta más emblemática del cine mundial: la entrega de los oficialmente conocidos como Premios de la Academia (Academy Award), pero que popularmente conocemos como los Óscars, la ceremonia de premiación más antigua de este ámbito, que se sitúa por delante de los premios Tony (teatro, 1947), premios Emmy (televisión, 1949) y los premios Grammy (música, 1959).

La primera ceremonia se celebró el 16 de mayo de 1929 en el Hotel Hollywood Roosevelt de los Ángeles y se entregaron quince estatuíllas, cuyos ganadores ya se habían anunciado con tres meses de anterioridad. A diferencia de los multitudinarios actos que se celebran hoy en día, el acto consistió en un almuerzo privado al que asistieron unas 270 personas.A partir de la siguiente edición, en 1930, se optó por comunicar los nombres de los premiados mediante una nota de prensa embargada que no se podía hacer pública hasta las 11 de la noche, durante la celebración de la ceremonia. Debido a que en 1940 Los Ángeles Times rompió el compromiso, adelantándose al resto de medios, a partir de 1941 se optó por introducir los sobres sellados que aún se usan hoy en día, y que se abren dentro de la propia ceremonia.

Un acto conocido mundialmente, que cuenta con un intenso protocolo antes y durante la ceremosnia y con muchas curiosidades de los premios:

El protocolo del evento

Dentro del protocolo del evento existen tres partes principales: la llegada y paseo por la alfombra roja, la ceremonia de entrega de premios y la cena oficial posterior que se conoce como Governors’ Ball after-party.

Etiqueta

La Academia pide a TODAS las personas que asisten al evento, que vistan de gala, es decir, smoking para los hombres (nada de corbata) y traje largo o de cóctel para las mujeres. Esto quiere decir que no sólo los invitados deben vestir así, sino todo el personal: cámaras, reporteros, etc.

Hemos adoptado el término Esmoquin para este traje de etiqueta que deriva, evidentemente, del término Smoking, porque así se llamaba la chaqueta que los británicos usaban para ir a los clubs masculinos a fumar, en el siglo XIX. Con esto, evitaban que sus prendas habituales se impregnasen del aroma del tabaco.

La alfombra roja

A nivel de protocolo, el simbolismo que engloba el uso de una alfombra roja representa honor y respecto y, además, el color púrpura está estrechamente ligado a la realeza y a las altas jerarquías eclesiásticas. En la actualidad cualquier evento de cierto nivel la utiliza como un elemento material irrenunciable, que ha dado lugar a que el momento en que los invitados la pisan se convierta en el momento más mediático del evento. Un sinónimo de glamur, que ayuda a resaltar la importancia tanto del acto como de los asistentes.

Aunque según la bibliografía, la primera mención a su uso se sitúa en el siglo V a.C,, parece ser que institucionalmente y como elemento de honor se usó por primera vez en 1821, en una plantación de Georgetown, para recibir al presidente de los Estados Unidos, James Monroe, durante una visita oficial. Ya como toque de sofisticación y exclusividad, se explica que en 1902 la compañía ferroviaria 20th Century Limited (una de las mejores y más exclusivas del mundo), colocó una alfombra roja desde los andenes hasta el vestíbulo en la Grand Central Terminal de Nueva York para recibir a los viajeros que descendían de sus trenes. En el mundo del espectáculo, la primera alfombra roja se colocó en 1922, para la inauguración del Egyptian Theater de Los Ángeles, y a partir de los años 40 empezó a consolidarse tal y como hoy en día la conocemos.

Como profesionales, seamos realistas, los actores van preparados para hablar con la prensa, dar un discurso en caso de ser el ganador y para posar en la tradicional y más expectante alfombra roja. Algunos dicen que la alfombra roja es para proteger los vestidos largos de las celebrities, pero la realidad es que su verdadera misión es:

  • Conseguir un orden en la llegada de los invitados. Delimita muy bien el espacio y recorrido que deben seguir.
  • Facilitar la imagen a los cámaras y fotógrafos. Al parecer, el reflejo del rojo favorece mucho y saca una mayor calidad de imagen.
  • La espectacularidad. Como ya hemos contado en alguna ocasión (ver entrada aquí) la alfombra roja es símbolo de riqueza, poder y llama mucho la atención.

El control del tiempo es uno de los principales problemas del programa, de ahí la rigurosidad con los minutos de duración de los discursos de los ganadores.

Qué se hace cuando se rompe el protocolo

En la esperada ceremonia de los Oscars, retransmitidas a nivel mundial por numerosas cadenas detelevisión y con un amplio núnero de medios de prensa nacional e internacionales acreditados está todo previsto, hay un plan B, de hecho, los maestros de ceremonia siempre tienen preparados plan B, C y D para salir de algún apuro o de una situación inesperada:

  • Un toque de humor
  • Una cita famosa
  • Una referencia a una película, puesto que es el entorno más adecuado.
  • Además de una seguridad escrupulosa, se plantea qué puede ser lo que puede llegar pasar.

Con todo esto se busca que todo siga un hilo de comunicación y los asistentes así como las personas que siguen la ceremonia por otros medios, no se den cuenta de este posible incidente.

Recordar dos casos en que durante la ceremonia de entrega, se “rompió el protocolo”, y ello impactó al público, siendo las responsables fueron dos actrices latinas que entregaron los premios a la mejor película en habla no inglesa.

La primera fue la actriz Sofia Loren, cuando en 1998, después de pronunciar la obligatoria frase de “and the Oscar goes to..”, abrió el sobre y gritó: ¡¡Roberto!!, en lugar de pronunciar el título de la película ganadora “La vita è bella de Roberto Benigni”. La segunda, seguramente muy recordada, fue cuando la española Penélope Cruz, cuando gritó ¡¡Pedroooooooooooooooooooooo!!, en lugar de “Todo sobre mi madre”, obra de Pedro Almodóvar, tras leer el nombre del triunfador en el sobre.

No obstante, este 2020, será el segundo año que la ceremonia no cuente con presentador. Y es qie presentar la gala de los Oscars es un reto de altura. Son muchos los que se atreven, pero luego se arrepienten tras recibir feroces críticas. Y es que dirigir un evento en directo que dura más de tres horas y que siguen millones de personas en todo el mundo sin que sea tedioso es una labor muy complicada.

Por ello, ABC Entertainment, cadena organizadora del evento, ha decidido repetir la fórmula que ya puso en práctica en la última edición y que pasa por no tener un único presentador. “Esperamos tener un grupo de nominaciones muy comerciales y se han aunado una serie de elementos increíbles que nos hace pensar que una vez más tendremos un ‘show’ muy entretenido”, declaró el pasado enero Karen Burke, directiva de ABC Entertainment.

Los Agradecimientos

Antes las ceremonias eran tremendamente largas debida a la dilación de los discursos de agradecimiento de los premiados, entre otras cosas, pues tengamos en cuenta que esa noche se entregan exactamente 24 estatuillas, además de los premios especiales. Por ese motivo, en 2001, la academia ofreció un premio a quien diera los agradecimientos más breves.

Con relación a la duración de los discursos de agradecimiento, la actriz Greer Garson tiene el record del discurso más largo. Hablo cerca de siete minutos tras recibir un Óscar por su papel en Mrs. Miniver.

¿Por qué ya no se dice “And the winner is…”?

Seguro que más de uno recordará que hasta 1988, la frase para dar el premio al ganador de cada categoría era: And the winner is… Desde el citado año, pasó a ser The Oscar goes to… ¿por qué? Los americanos son muy correctos, y no querían dar a entender que la persona que conseguía el premio era un ganador y el resto unos perdedores, además así sumaban protagonismo a la palabra Oscar.

La estatuilla

A lo largo de la historia de los Óscars, el diseño de la estatuilla solo se ha modificado en dos ocasiones. En 1938, cuando se le concedió al ventrílocuo Edgar Bergen por el muñeco Charlie McCarthy y se fabricó una estatuilla de madera y con la boca articulada. Y en 1939, cuando se le concedió el premio a Walt Disney, por Blancanieves y los siete enanitos, y la estatuilla original se acompañó de otras siete de menor tamaño en referencia a la película.

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